País del este de Asia, el tercero más grande del mundo en superficie, después de Rusia y Canadá, y el mayor en cuanto a población. Su nombre oficial es el de República Popular China (Zhonghuá Rénmin Gònghéguó). Limita al norte con la República de Mongolia y Rusia, al noreste con Rusia y Corea del Norte, al este con el mar Amarillo y el mar de la China Oriental, al sur con el mar de la China Meridional, Vietnam, Laos, Myanmar (antigua Birmania), India, Bután y Nepal, al oeste con Pakistán, y Tayikistán y al noroeste con Kirguizistán y Kazajstán. China cuenta con más de 2.900 islas costeras, la mayor de las cuales es Hainan, en el mar de China Meridional. La superficie total de China es de 9.571.300 km2, sin incluir Hong Kong, Macao y el territorio bajo control de la República de China, situada en la isla de Taiwan (Formosa) y a la que la República Popular China considera una provincia renegada. La capital de China es Pekín; la ciudad más grande del país es Shanghai.
China comprende una gran diversidad de paisajes y una gran variedad de recursos naturales. En términos generales, los picos más altos de China se encuentran en el oeste, donde se encuentran algunas de las cadenas montañosas más elevadas del mundo. Tres de ellas, el Tien Shan, Kunlun y Tsinling, datan de un episodio de la orogenia paleozoica que comenzó a finales del periodo carbonífero y terminó en el periodo pérmico, cuando todas las grandes masas de tierra se habían unido para formar un único supercontinente, Pangea (véase Geología: la escala del tiempo geológico). Una cuarta, el Himalaya, tiene un origen más reciente, pues se formó cuando los sedimentos que habían sido depositados en un mar mesozoico, el mar de Tethys, fueron comprimidos y elevados por la colisión de la India con Eurasia, un hecho que comenzó durante la época del oligoceno, del periodo terciario, hace unos 40 millones de años. En la época actual, perteneciente al periodo cuaternario, la actividad tectónica se ha producido en forma de devastadores terremotos que suelen ocurrir en un amplio arco que se extiende desde el extremo occidental de la depresión de Sichuan, al noreste, hacia Bo Hai, el golfo de la orilla norte del mar Amarillo. Las numerosas cadenas montañosas del país encierran una serie de mesetas y cuencas, y suministran una gran riqueza de agua y recursos minerales. Hay una amplia variedad de tipos climáticos, desde el subártico al tropical, y engloban grandes zonas de hábitats alpinos y desérticos con una notable diversidad de vida animal y vegetal. Las montañas ocupan alrededor del 43% de la superficie terrestre de China; las mesetas montañosas suponen otro 26% y las cuencas, muy accidentadas y que están situadas en su mayoría en las regiones áridas, cubren aproximadamente el 19% del territorio. Tan sólo el 12% de toda la superficie se puede calificar de llana. Zonas fronterizas mongolas Situada en la zona central del norte de China, es una región de mesetas formada sobre todo por desiertos de arena, piedra o grava que hacia el este se transforman en tierras de estepa con suelos fértiles. Ésta es una región de llanuras, rotas por algunas cadenas montañosas de cumbres planas y estériles que cambian el paisaje. A lo largo de su frontera oriental está la región Gran Xingan (Da Hinggan Ling) más elevada y con mayor vegetación. El Noreste Comprende todo Dongbei Pingyuan (Manchuria) al este del Gran Xingan, englobando la llanura de Dongbei Pingyuan (Manchuria) y las tierras altas que la bordean. La llanura tiene grandes extensiones de suelos productivos. Las tierras altas oscilan entre onduladas y montañosas, con numerosos y amplios valles, y laderas suaves. La península de Liaodong, que se extiende hacia el sur, es muy conocida por sus excelentes puertos naturales. Norte de China Esta región está situada entre las zonas fronterizas mongolas al norte y la cuenca del río Yangzi Jiang al sur, y está formada por varias unidades de relieve distintas. La meseta del Noroeste está formada por la acumulación de un sedimento fino arrastrado por el viento (loess), que al ser poco compacto se erosiona con facilidad; la superficie de la meseta la cruzan carreteras, valles de paredes verticales y numerosos barrancos. La región tiene extensas terrazas para el cultivo. La llanura norte de China, la mayor zona de tierras bajas llanas del país, está formada por suelos fértiles derivados del loess, por lo que gran parte de la misma está sometida a un intenso cultivo. Hacia el este en la península de Shandong, se encuentran las tierras altas del mismo nombre, compuestas por dos áreas montañosas distintas flanqueadas por colinas onduladas. La costa rocosa de la península permite la ubicación de algunos puertos naturales. Hacia el suroeste aparecen las montañas centrales, que constituyen una gran barrera entre el norte y el sur. El Sur Esta región está formada por el valle del Yangzi Jiang y otras regiones topográficamente diversas que se extienden hacia el sur. Este valle consiste en una serie de cuencas con suelos aluviales fértiles surcadas por canales, tanto naturales como artificiales y salpicadas de numerosos lagos. La depresión del Sichuan, situada hacia el oeste, está rodeada por los escarpados espolones de las tierras altas centrales y constituye un área casi aislada de terreno montañoso; esta zona es muy conocida por una agricultura intensiva en terrazas. Las tierras altas del sur de China se extienden desde la meseta tibetana a la costa oriental. Al oeste, la meseta de Yunnan-Guizhou, muy erosionada, está bordeada por una serie de cadenas montañosas, separadas por cañones profundos de fuertes pendientes. En el este de Guizhou se encuentra uno de los paisajes más pintorescos del mundo, donde el terreno está dominado por elevados pináculos de caliza y picos parecidos a pilares; al este se encuentran las colinas Nan Ling, fuertemente deforestadas y erosionadas, y a lo largo de la costa están las tierras altas del sureste, muy escarpadas, donde existen bahías con numerosas islas costeras que permiten la ubicación de puertos naturales. Hacia el sur de las colinas Nan Ling está la depresión del Xi Jiang, una zona montañosa de suelos poco fértiles; sin embargo, los numerosos arroyos de la región están bordeados por valles aluviales planos y fértiles. La amplia planicie deltaica del Zhu Jiang (río de la Perla) se conoce comúnmente como delta de Cantón. La meseta tibetana En el extremo suroeste de China está la alta meseta del Tíbet, enmarcada por montañas; es la meseta más elevada del mundo, con una altura de unos 4.900 m de promedio. Las cadenas montañosas que la rodean son el Himalaya al sur, Pamir y Karakorum al oeste, y el Kunlun Shan y Qilian Shan al norte. La superficie de la meseta está salpicada de lagos salados y pantanos; atravesada por varias cadenas montañosas, sirve de nacimiento de los principales ríos asiáticos del sur y del este, como el Indo, el Ganges, el Brahmaputra, el Mekong, el Yangzi Jiang y el Huang He (río Amarillo). El paisaje es inhóspito, estéril y cubierto por rocas.
Prevalece el clima templado; también hay regiones desérticas y semiáridas en el interior occidental y una pequeña área de clima tropical en el extremo sureste. Los climas de China, sin embargo, tienden a ser más continentales y por tanto más extremos, y los contrastes regionales suelen ser mayores, debido a la mayor masa continental de Asia respecto de América del Norte. El monzón (viento predominante) asiático ejerce el control primario sobre el clima de China. Durante el invierno los vientos fríos y secos soplan desde el sistema de altas presiones de Siberia central provocando el descenso de las temperaturas en todas las regiones al norte del río Yangzi Jiang y sequía en la mayor parte del país. En el verano, un aire húmedo y cálido fluye hacia el interior desde el océano Pacífico, lo que da lugar a precipitaciones en forma de tormentas ciclónicas. Enormes cantidades de lluvia caen rápidamente en las laderas de las montañas a sotavento. Las cuencas remotas del noroeste, en cambio, reciben escasas precipitaciones. Las temperaturas de verano son muy uniformes en la mayor parte del país, pero los inviernos se caracterizan por diferencias extremas de temperatura entre el norte y el sur. En la frontera con Mongolia y en el Noroeste predominan los climas de estepa y desérticos. Las temperaturas de enero tienen un promedio por debajo de -10 ºC en todas las zonas, excepto en la depresión de Tarim. Las temperaturas de julio suelen sobrepasar los 20 ºC. Las precipitaciones anuales totales son de menos de 250 mm, y la mayor parte del área recibe menos de 100 mm. A causa de su altitud, la meseta tibetana, en la región Suroeste, tiene un clima frío de montaña; las temperaturas de julio permanecen por debajo de 15 ºC. El aire es seco a lo largo de todo el año con precipitaciones anuales totales de menos de 100 mm en todos los lugares excepto en el extremo sureste.
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ENE |
FEB |
MAR |
ABR |
MAY |
JUN |
JUL |
AGO |
SEP |
OCT |
NOV |
DIC |
| Máximas |
1°C |
4°C |
11°C |
19°C |
26°C |
30°C |
31°C |
29°C |
26°C |
19°C |
10°C |
3°C |
| Mínimas |
-9°C |
-7°C |
-1°C |
7°C |
13°C |
18°C |
21°C |
20°C |
14°C |
7°C |
-1°C |
-7°C |
| Media |
-4°C |
-2°C |
5°C |
14°C |
20°C |
24°C |
26°C |
24°C |
19°C |
13°C |
4°C |
-2°C |
| Precip. |
3 mm |
5 mm |
10 mm |
25 mm |
28 mm |
71 mm |
175 mm |
183 mm |
48 mm |
18 mm |
5 mm |
3 mm |
La población china es aproximadamente en un 93% de etnia china o han. Los chinos pertenecen sobre todo al grupo mongoloide y se diferencian no tanto por su etnia, como por las variaciones lingüísticas. El 7% de la población minoritaria se asienta sobre casi el 60% de la superficie de China, otorgándoles una importancia mayor de lo que su porcentaje podría sugerir. Grupos étnicos Más de 70 millones de personas componen las 56 minorías nacionales existentes en el país. La mayor parte de estos grupos se distinguen de los chinos por el idioma o la religión, más que por sus características raciales. Las principales minorías son los zhuang, relacionados con los thai, que constituyen alrededor de 14,6 millones de habitantes, situados mayoritariamente en la región autónoma de Guangxi; los hui, alrededor de 7,9 millones, en la región autónoma hui de Ningxia, en Gansu y en Qinghai; los turco hablantes uigures, alrededor de 6,5 millones, en la región autónoma uigur de Xinjiang; los yi, alrededor de 5,9 millones, en Sichuan, Yunnan y Guangxi; los miao, alrededor de 5,5 millones, en Guizhou, Hunan y Yunnan; los tibetanos, alrededor de 4,3 millones, en la región autónoma del Tíbet y en Qinghai, y los mongoles, alrededor de 3,7 millones, en la región autónoma de Mongolia Interior, en Gansu y en Xinjiang. Otros grupos son coreanos, bonyei y manchúes; estos últimos son descendientes de los pueblos que conquistaron China en el siglo XVII y establecieron la dinastía Qing o Manchú. Son casi imposibles de distinguir de los chinos han.
  
Las ciudades más antiguas de China evolucionaron en el siglo XV a.C. bajo la dinastía Shang. Las ciudades han sido importantes desde hace muchos siglos para cubrir las funciones ceremoniales (administrativas y religiosas), así como de lugar de residencia de la corte china y como lugar de intercambio comercial. En el siglo XX, y especialmente desde la década de 1950, las ciudades chinas han ganado gran relevancia como centros industrialmente productivos. Sin embargo, han mantenido su significado ceremonial bajo el gobierno comunista.
Según estimaciones para 1992, China tenía 40 ciudades cuyas poblaciones superaban el millón de habitantes. La ciudad más grande de China y su principal puerto es Shanghai (7.500.000 habitantes); Pekín (5.800.000 habitantes), la capital y centro cultural de China; Tianjin (4.600.000 habitantes), una ciudad portuaria en la unión del río Hai y el Gran Canal; Shenyang (4.649.490 habitantes); Wuhan (4.901.450 habitantes), una ciudad portuaria en la confluencia de los ríos Han y Yangzi Jiang, y Cantón (4.111.946 habitantes), ciudad portuaria en el Shi Jiang (río de la Perla). Todas estas ciudades han desarrollado grandes zonas industriales.
  
Los chinos han disfrutado de un idioma escrito desde hace más de 3.000 años. Aunque el idioma chino está formado por más de una docena de grandes dialectos hablados, toda el sistema de escritura se realiza con los mismos caracteres. Esta unidad literaria ha sido importante para la unidad histórica del pueblo chino desde la dinastía Shang (c. 1766-c. 1027 a.C.). Uno de los ambiciosos esfuerzos del gobierno comunista chino desde 1949 ha sido la modificación de la lengua china. El idioma hablado de forma oficial por los chinos es el putonghua (habla corriente); a veces los occidentales lo conocen como mandarín y es el dialecto del norte de China. En 1955 este dialecto fue declarado idioma común en la Conferencia Nacional de la Reforma del Idioma Chino Escrito. Se han realizado grandes esfuerzos también para modificar el idioma escrito. El uso de caracteres simplificados (caracteres escritos con menos trazos), se ha incrementado poco a poco, lo que ha facilitado el objetivo del gobierno de ampliar la alfabetización.
En 1977 los chinos realizaron una petición formal a las Naciones Unidas para utilizar los caracteres del alfabeto latino en la escritura o grafía pinyin (ortografía fonética) con el fin de poder transcribir los nombres de lugares en China de acuerdo a pautas comprensibles para el resto del mundo; se creó este método de trascripción a finales de la década de 1950 y ha sufrido modificaciones constantes. Algunos dirigentes chinos aseguran que el pinyin llegará finalmente a reemplazar los caracteres chinos y se convertirá en el idioma chino escrito; sin embargo, no se espera que esto ocurra en un futuro cercano. Los más de 70 millones de personas que componen las minorías étnicas de China tienen sus propios idiomas hablados, entre los que se encuentran mongol, tibetano, miao, tai, uigur y kazajo. Antes muchos de estos idiomas minoritarios no tenían una forma escrita, pero el gobierno chino ha animado el desarrollo de formas escritas de estos idiomas, utilizando el pinyin. También se anima a estos grupos a continuar las tradiciones que promocionarán el conocimiento de su herencia etnolingüística. El dialecto mandarín es el que se enseña en las escuelas, generalmente como segundo idioma y su conocimiento es indispensable en toda China. Véase Lengua china.
 
Una de las primeras acciones del Partido Comunista Chino al obtener el control en 1949 fue eliminar, de modo oficial, la religión organizada. Antes, las religiones dominantes en China habían sido el confucianismo, el taoísmo y el budismo. A causa de la naturaleza casi secular del confucianismo, y debido a que la mayor parte de los chinos estaban vinculados a las tres grandes creencias, por lo que carecían de una fuerte fidelidad a una sola religión, la población ofreció muy poca resistencia al cambio del ejecutivo. Además del budismo y taoísmo, las principales religiones formales de China, eran la cristiana y el islam. La mayor parte de los templos y escuelas de estas cuatro religiones se secularizaron. Sólo con la Constitución de 1978 se permitió el desarrollo oficial de las religiones organizadas en China, aunque también establecía que la población tenía el derecho a no tener creencias religiosas y ‘a propagar el ateísmo’. Desde que se han garantizado los derechos religiosos, los grupos cristianos en las ciudades y las sectas budistas tanto en el campo como en la ciudad han sido muy activas. Los chinos musulmanes étnicos (o hui) así como los pueblos musulmanes minoritarios como los uigur, kazajos y kirguises, mantienen su fe en el islam, pero hoy practican su religión de un modo más abierto.
  
Las metas educativas del gobierno comunista chino han sido fomentadas por otros medios además de la educación formal. Durante la década de 1960 y la de 1970, se consideró que las obras de teatro, la ópera, la literatura popular y la música tenían capacidad de ser utilizados como elementos educativos; en 1964 la Ópera de Pekín, con una historia de 200 años de actuaciones ininterrumpidas en China, presentó el Festival de la Ópera de Pekín en Temas Contemporáneos, bajo la organización de Jiang Qing, la esposa de Mao. Se escribieron nuevas obras que combinaban drama e ideología, con títulos como Tomando la montaña Tigre por estrategia. Se introdujeron modificaciones culturales similares en el ballet chino, donde se introdujeron elementos de bailes populares tradicionales, artes marciales, gimnasia y ballet clásico en producciones populares. Estos espectáculos se representaban no sólo en las grandes ciudades sino también en las ciudades pequeñas y en el campo. Con el aumento, desde mediados de la década de 1970, de intercambios culturales extranjeros, la actitud oficial hacia los aspectos propagandísticos de las artes se había relajado. La literatura extranjera, prohibida en la década de 1960, comenzó a reaparecer en China. En 1978 y 1979 la Editorial Popular de Literatura realizó unas 200 traducciones de trabajos extranjeros, entre ellas numerosas obras de éxito en Occidente. En la música popular el cambio fue celebrado oficialmente en un informe, en el que se indicaba que las nuevas canciones que aparecían a comienzos de la década de 1980 se debían a que los chinos ‘estaban cansados de las viejas canciones y las directrices con que crecieron’. El gobierno chino reconocía también que las artes proporcionan una salida social útil; los cines estaban repletos y los grupos de acróbatas, artistas de circo y juglares, así como espectáculos de ballet y ópera itinerantes actuaban en teatros abarrotados, en pequeñas ciudades y centros de comunas. Durante la década de 1980, China ha mostrado una creciente apertura hacia los músicos clásicos y populares occidentales.
El ambiente cultural en China es poco estable a causa de los cambios repentinos por parte de las autoridades. En 1957, durante la campaña de las ‘cien flores’, se animó a escritores e intelectuales a exponer en público sus opiniones y proporcionar perspectivas de progreso en el gobierno para así conocer las necesidades de la población. Las críticas suscitadas por esta campaña fueron tan fuertes que inmediatamente el gobierno se volvió atrás y muchos intelectuales se vieron perseguidos por las opiniones que habían expresado. Semejantes actitudes llevaron a los artistas, escritores, compositores y cineastas de China a responder con cautela al estímulo gubernamental de una expresión cultural independiente a finales de la década de 1970 y comienzos de la siguiente.

Pekín, Shanghai y Cantón, desempeñan un papel dirigente en la cultura de China; la mayor parte de los museos, teatros y exposiciones culturales más conocidos se encuentran en estas ciudades. Pekín sigue siendo el corazón cultural de la nación. Cerca de la famosa plaza de Tiananmen están la Ciudad Prohibida, antigua residencia del emperador convertida hoy en museo abierto al público; el Mausoleo de Mao Zedong y el Museo de la Revolución China. También se encuentra en Pekín el famoso ‘muro de la democracia’ donde se colocaban carteles y pósteres que expresaban la opinión de los ciudadanos sobre los cambios en la política gubernamental tras la muerte de Mao en 1976 (fueron oficialmente prohibidos a finales de la década). Cerca de Pekín están el palacio de Verano, el templo del Cielo, las tumbas de la dinastía Ming y la Gran Muralla china; estos grandes monumentos de las dinastías Ming y Qing proporcionan un amplio foco cultural para una población china cada vez más cambiante.
En Shanghai se encuentran el Museo de Arte e Historia, que alberga una de las mejores colecciones de arte de China y el Museo de Ciencias Naturales. También se encuentra aquí el jardín del mandarín Yu, que ejemplifica un importante programa de apoyo gubernamental a las artes; después de 1949 el gobierno comunista abrió muchas casas privadas, jardines y parques de los más ricos hacendados, convirtiéndolos en museos públicos. En todas las ciudades se han convertido en lugares populares de paseo y encuentro para tomar el té, hablar con los amigos y para conocer las diferencias de clase entre los ricos y los pobres antes de 1949.
En Cantón se encuentra uno de los mayores zoológicos de China, el Museo de Cantón, el Mausoleo Sun Yat-sen, el parque Yuexiu, con la pagoda Zhenhai de la dinastía Ming; el templo de los Seis Árboles Banyan y la mezquita Huaisheng, fundada en el año 627 d.C. Cerca de Xi’an (Sian) se ubica uno de los más impresionantes trabajos de la antigüedad china: un ejército de terracota de más de 6.000 figuras de tamaño natural descubiertas en la tumba del emperador Qing, QuinShi Huangdi, que murió en el 210 a.C.
La promoción de ampliar el conocimiento nacional desde la revolución de 1949, ha llevado a establecer a cada ciudad algún tipo de monumento que haya contribuido al desarrollo cultural de China. En las ciudades que carecen de museos, por lo general se transforman antiguas haciendas en jardines abiertos o lugares de encuentro, lo que les confiere un carácter más urbano.

Desde comienzos de la década de 1970 las fuertes restricciones de los viajes a China se han ido levantando gradualmente. En 1979 el gobierno chino estableció un plan quinquenal para desarrollar el turismo; este plan requería la construcción de nuevos hoteles y restaurantes a lo largo de todo el país y preparar al personal para recibir el creciente número de visitantes. En 1997 visitaron el país 23,8 millones de turistas que reportaron unos ingresos de 10.166 millones de dólares.
 
La unidad monetaria china es el yuan, con el jiao y el fen como monedas fraccionarias (en 1997, 8,29 yuanes equivalían a un dólar estadounidense). El sistema bancario está completamente bajo control estatal. El Banco Popular de China es la institución financiera central y la única fuente para emitir moneda. Sin embargo, el Banco de China, que cuenta con casi 50 sucursales en el extranjero entre las que hay oficinas en Hong Kong, Singapur y Londres, se ocupa principalmente de las cuentas internacionales y los acuerdos sobre monedas extranjeras. Además, China tiene otros tres grandes bancos: la Corporación Internacional de Inversiones y Trusts de China, que reúne fondos para la inversión en el interior y organiza empresas conjuntas en el país y en el extranjero; el Banco Popular de la Construcción de China, que se ocupa de los fondos para las construcciones básicas, y el Banco Agrícola de China, que es el responsable de los préstamos al sector rural de la economía.
 
El medio de transporte más importante es el ferrocarril, que mueve unos dos tercios del tráfico de pasajeros y la mitad del de mercancías. Desde 1949 la longitud total de los ferrocarriles se ha duplicado y en la actualidad es de 54.616 km. Las nuevas líneas construidas han extendido las dos rutas mayores norte-sur (Cantón-Pekín y Shanghai-Pekín) hacia el noreste, Mongolia y Rusia, y al sureste. La mayor línea este-oeste, desde Lianyungang a Lanzhou, ha sido unida a Ürümqi en el extremo noroccidental. Las nuevas líneas proporcionan una densa red en las regiones muy pobladas y económicamente importantes del noreste, centro y suroeste de China. Cuando se complete la línea Lanzhou-Lhasa (Tíbet), hará que todas las provincias y regiones autónomas sean accesibles por ferrocarril.
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